viernes, 3 de noviembre de 2017

MONOPOLIO DE LA SANGRE



Poner fronteras al dinero es como tratar de poner vallas al espacio sideral - Alfonso Campuzano


En plena Partitocracia española, desde la Constitución de 1978, se permite que, una empresa multinacional catalana, posea el monopolio de la sangre española obsequiada, para su procesamiento y su manufactura.

Dicha empresa de la sangre es una de las cinco mayores fabricantes del mundo, en cuanto a plasma sanguíneo y hemoderivados, lo que significa que dispone a su antojo de toda la sangre regalada por los españoles.     
                                    
                                  


Esta empresa, desde hace un par de años aproximadamente, con la intención de pagar menos impuestos, teóricamente la mitad, pues desde un cercano al 30% a menos de un 15%, tiene su sede fiscal en Irlanda, siendo su mercado universal, pues llega a cualquiera de los continentes, aunque fundamentalmente a U.S.A.


                                           

Tal empresa se lucra con el fluido de la vida de los donantes, ya que mientras los españoles ceden su sangre gratis, impidiendo por ley, desde 1985, primer Gobierno socialista de Felipe González, y aceptado por los siguientes gobiernos alternativos, lo que en otros países primermundistas se paga, como por ejemplo, U.S.A, donde su mercado, desde hace una veintena de años, llega a ser de casi el noventa por ciento, mientras que el otro más del diez por ciento se lo reparte, tanto España como Chequia.
Esta empresa recibe un peaje de las compañías sanitarias españolas privadas y semiprivadas, lo mismo que de los hospitales españoles públicos y privados, cuando solicitan sus servicios manufacturados, incluidas las transfusiones sanguíneas.



De ahí la importancia de que la autohemodonación se aplique en cirugías programadas, mientras que la heterohemodonación se aplique a cirugías urgentes, para poder evitar el continuo pedigüeñeo de las autoridades y dar soluciones a un altruismo caduco, que perjudica a la sociedad, aunque quizá ya sea un poco tarde, si no se cambia el monopolio.

Durante los cuarenta años de Directorio Militar un monopolio podía entenderse. Sin embargo, desde 1978… sorprende, aunque no tanto, que se haya permitido por todos los gobiernos españoles, durante cuarenta años:  negocis són els negocis.

ALFONSO CAMPUZANO

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