lunes, 19 de octubre de 2015

OSCILACION DEL SUR vs FENÓMENO DE EL NIÑO




Es injusto responsabilizar a la especie humana del calentamiento/enfriamiento global cíclico de un planeta cuya estructura cósmica le proporciona vida propia - Alfonso Campuzano

El planeta Tierra, teniendo su propio ritmo de existencia a base de leyes propias no escritas, como estructura cósmica que alberga diferentes tipos de vida, se defiende sin importarle las especies de todos los reinos que habitan, tanto sobre su corteza como en su interior, incluidos los humanos.
Todo cambio, ya sea local, regional, global, hace que se desplacen y se reubiquen todas las especies, de manera que están obligadas a aclimatarse, a cambiar sus costumbres, a fomentar nuevas habilidades para poder evolucionar o, en caso contrario, si no lo consiguen, encaminarse hacia su total extinción, siendo sustituidas irremediablemente por otras.
Cuando se habla de cambio climático, aparte de no emplear el adjetivo atípico, por aquello que se desconoce, y que puede llegar a ser típico, se enumeran varias causas como son la emisión desmesurada de anhídrido carbónico y de metano; la sobreutilización de productos transgénicos; la desaparición de especies en peligro de extinción; el agujero de la capa de ozono que, tal y como se destruye, se regenera, como se ha podido demostrar con fotografías tomadas en diferentes épocas, ya que crece en agosto y aleatoriamente decrece en diciembre, sin existir explicación posible, por ahora, pese a las teorías expuestas por los autárquicos ecologistas. Algo tan natural como la propia vida.
Pero, por lo que sea, se obvia hablar con la misma insistencia del llamado fenómeno de El Niño-Oscilación del Sur o E.N.O.S. (El Niño-Southern Oscillation o E.N.S.O.), cuando posiblemente todo, o casi todo, dependa de él, provocando un calentamiento anómalo, tanto acuático como atmosférico de la zona ecuatorial oriental del océano Pacífico, discontinuo, de magnitud inestable y mantenido entre cuatro y diez meses, que consigue modificar las pautas tradicionales del clima.
Convendría preguntarse si este fenómeno de la Oscilación del Sur afecta al cambio climático o a la inversa. O bien, ¿quién dirige realmente el clima en el planeta Tierra: la atmósfera o el océano? Sin embargo, es fácil hacer creer a todo el mundo, después de insistir tanto tiempo, que este fenómeno se debe al cambio climático, cuando lo más probable es que sea el océano el que envíe órdenes a la atmósfera.
Todo esto sin hacernos olvidar que, desde 1957, aunque en menor proporción, la basura/chatarra espacial que flota alrededor de la Tierra, cuya zona más contaminada es la que está situada a unos seiscientos kilómetros de altura, también cuenta lo suyo al haberse contabilizado -suma y sigue- diecisiete mil fragmentos, equivalentes a veintiséis toneladas métricas, de diferentes tamaños: desde unos milímetros hasta varios metros como el satélite Envisat, que pesa de alrededor de ocho toneladas métricas que, en su mayor parte, se esfumarían si entraran en contacto con la atmósfera terrestre.
Diariamente este cocktail de parámetros se aprovecha como arma climatológica para amedrentar a quién tanto se deja sin que exista un desvío a favor de calentolólogos o contra de enfriólogos/glacialólogos, por así decirlo.
Y es que con frecuencia se desconoce que la Naturaleza va a su aire, y que el calentamiento/enfriamiento del planeta depende, por qué no, de causas naturales sin  que las especies terrícolas influyan tanto en el clima como dicen ciertos pronosticadores interesados, pues catastrofismos climáticos han existido siempre.

Alfonso Campuzano
Sigue a @AIf0ns0

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