martes, 28 de noviembre de 2017

DEPREDACIÓN ANIMAL


Todas las especies, que habitan en el planeta azul, se alimentan unas de otras, incluso de las inferiores, para sobrevivir – Alfonso Campuzano


En este planeta azul, y vivo, en su evolución, por ser autosuficiente, para sobrevivir, reina la depredación entre todos los seres vivos, tanto en la mar como en la tierra y el aire, y nadie pone en duda que unas especies se alimentan de otras, haciendo que unas desaparezcan para que otras aparezcan, pues todas no caben al mismo tiempo.
Se habilitan partidas económicas, mediante administraciones lentas y despreocupadas en su odiosa burocracia, generadoras de barreras artificiales políticas y manipuladoras hacia la sociedad, propiciadas por interesados ecolólogos, bien subvencionados, con el fin de indemnizar los daños ocasionados a las explotaciones ganaderas, algunas en la frontera de la bancarrota.
Esto quiere significar que no es posible, ni siquiera probable, la ansiada coexistencia entre las alimañas y las cabañas bobina, equina, vacuna, etcétera, por ser incompatibles, lo cual es una situación natural, mientras no estén donde deben estar, porque acabarán con ellas: de algo tienen que alimentarse.
Precisamente porque las alimañas, y animales en peligro de extinción, aunque se protejan con una moneda de cambio insuficiente como son las indemnizaciones y las subvenciones que aportan los impuestos del sufrido contribuyente, jamás dejaran de serlo.
Todas ellas, se manejan a sí mismas, se mueven desperdigadas, a su libre albedrío, de un lugar a otro de la Naturaleza, sin ser lugares adecuados, en un completo desorden y propagación, ya que son seres irracionales, no entienden de límites administrativos ni de líneas rojas, que promulga la autoridad competente del momento.
Alguien racional debe poner coto, marcando la frontera, controlando la habilitación de parques naturales, más o menos extensos, donde regeneren la orografía, sin necesidad de disponer de una vigilancia extrema; donde todas las especies que lo habitan, una vez adaptadas, no sean una amenaza esquilmadora para las especies vegetales; donde no transmitan enfermedades; donde no invadan las carreteras; donde no provoquen accidentes mortales y destrozos con sus miles de ataques anuales.
Con lo difícil y costoso que resulta intentar recuperar, incluso salvar, de un posible riesgo de extinción, a ciertas especies, es un error, porque la Naturaleza tiene un esquema, que no desvela, al dotar de genes de supervivencia a quien corresponde, siendo capaz de conseguir su equilibrio, siempre y cuando la especie humana ecolóloga no meta mano.
Cada época desarrolla unas especies diferentes, ya sean vegetales o animales. Actualmente, hay especies de animales silvestres, como cabras montesas, cerdos salvajes, ciervos, jabalíes, que se han controlado tanto que han llegado a constituir un problema generado por el descontrol.
Por tanto, convendría revisar e inspeccionar, mediante justificaciones en seguridad y en sanidad, las subvenciones públicas a fundaciones privadas de animales, que intentan un control que no consiguen, quizá por desidia o ignorancia, para transformarlas en ayudas a la población humana, además de defender empresas de cultivo y animales de la agresión de alimañas.


Y, por último, ¿por qué los animales carnívoros no se hacen veganos?

ALFONSO CAMPUZANO
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