viernes, 24 de febrero de 2017

AUTOTRANSFUSIÓN vs HETEROTRANSFUSIÓN


La donación de sangre debería dividirse en autodonación, para las intervenciones quirúrgicas programadas, y heterodonación, para las intervenciones quirúrgicas urgentes – Alfonso Campuzano


La donación de sangre, que altruistamente se prodiga en España, está muy bien, es un ejemplo. Pero, según el país al que se pertenezca, si no se paga por ello, no se ve con muy buenos ojos. Desde ciertos países primermundistas se recomienda insistentemente que se modernice la obsoleta legislación española, ya que, con la actual, se impide que la industria pueda pagar, tanto la sangre como el plasma, heterodonado, desde el año 1985, es decir, desde la II Legislatura, con Felipe González, como presidente de Gobierno, y se modifique para que se convierta en un recurso económico complementario, a la vez que una táctica para incrementar las reservas, pero parece ser que, a pesar de los intentos de modernizar, todos fallidos, ningún político consigue ver un interés especial, al considerar que, continuar solicitando sangre pedigüeñamente, es mucho mejor que actualizar la ley.


Sin embargo, sería conveniente que se actualizara hospitalariamente la recogida y puesta en marcha, desde la efectividad y el abaratamiento de costes, la actual hemodonación. Por una parte, la vigente heterohemodonación se debería utilizar, única y exclusivamente, en los casos de cirugías urgentes, como catástrofes, accidentes, etcétera; mientras que la autohemodonación en casos de cirugías programadas que, con una lista de espera de casi un trimestre, es tiempo suficiente para que el presunto paciente, dispuesto a ser operado, pueda donar la cantidad de sangre que va a necesitar durante su intervención quirúrgica.
En tanto se hacen las pruebas preoperatorias, tales como el análisis de sangre con los diferentes parámetros exigidos, el electrocardiograma, etcétera, hay tiempo, más que de sobra, para que, además, donen sangre para sí mismos. Sin embargo, esto no se lleva a cabo porque posiblemente aún no se han hecho los estudios científicos pertinentes que requieren cambiar esta mentalidad arcaica para mejorar.


Es cierto que, en múltiples ocasiones, en épocas concretas del año, la lista de espera quirúrgica se alarga, en el tiempo, más de lo debido, con lo que las pruebas preoperatorias se dan por caducadas, según el decir de los especialistas en anestesiología, y quizá la sangre también se deseche, con lo que, el ciclo, se debe repetir en su totalidad, con el correspondiente gasto añadido, por falta de previsión, aunque lo más lógico sería llamarlo por su verdadero nombre: mala gestión de las listas de espera quirúrgica, no por mala praxis médica, sino gerencial, sobre todo al haber/tener, en plantilla, más cirujanos que quirófanos.
Con este cambio, muy reacio a que se lleve a cabo, se perdería menos sangre deteriorada por desuso, al no haber podido ser utilizada, y haber sido tirada a las cloacas, y, por supuesto, no habría necesidad de hacer llamadas de socorro angustiantes a la sociedad, a los mismos de siempre, cuando uno menos se lo espera.

Alfonso Campuzano
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miércoles, 15 de febrero de 2017

IMPONIENDO DEBILIDADES


Cuando se dictamina una normativa se debe pensar en el bien común de la especie humana sin echar mano del buenismo y bienquedismo político – Alfonso Campuzano



En el seguimiento de buitres, tanto negros como quebrantahuesos; de lobos ibéricosposiblemente unas doscientas manadas, lo que supone más de dos mil ejemplares; de osos; de jabalíes; se despilfarran los impuestos de los contribuyentes, porque cuesta su dinero mantenerlos en un hábitat, que no les corresponde, muy distanciado de ser un parque natural, y lógicamente traen por la calle de la amargura a los ganaderos, a los que no les gustan las soluciones empleadas, al tratarse de recetas salomónicas.
Se continúan levantando Actas, por supuesto, pero no se ejecutan en su totalidad. Se pagan cercados, cerramientos, vallas electrificadas, mantenimiento de perros mastines, aparte del seguro obligatorio contra las alimañas, a las que vulgarmente se llaman especies protegidas y en extinción. Los instintos, son lo que son, están escritos en los genes, jamás desaparecen ni se regeneran, como mucho, se amortiguan temporalmente, y no siempre. Y es que el conocimiento precede inquietantemente a la legislación.
Los ecolólogos se podrían considerar como si fueran ecologistas, pero subvencionados, o casi. Aquellos defensores a ultranza de las alimañas deberían convivir con las que quisieran, bajo su responsabilidad y, sobre todo, bajo su pecunio, pero sin implicar al resto de la sociedad, y menos aún utilizar un dinero que no es suyo propio, sino derivado de impuestos casi confiscatorios, que llegan a paliar los daños y desperfectos ocasionados.
Las sociedades humanizadoras de animales salvajes, la mayor parte subvencionadas con dinero extranjero, con comportamientos tipo lobbys, o grupos de presión, que alardean de su ineducación, no deberían imponer sus debilidades, y sus gustos, a los que no lo son, pues bastante tortura tienen, sin desearla, con aguantar al animal y a su dueño, al desenvolverse mediante agresividad, para llamar la atención fundamentalmente de la prensa escrita, provocando imágenes que impacten, con el fin de imponer su sensibilidad distorsionada.
Los amantes de las cuatro patas, que llegan a la obcecación de pensar, y creer, que los animales son personas, según el psiquiatra austriaco, Dr. Verrecken, forman parte de una variante clínica llamada: exhibicionismo de la bondad, es decir, son enfermos, aunque organizados dentro del organigrama del poder político europeo.
Los animales silvestres, sobre todo en época de caza, provocan varios miles de accidentes de tráfico, sin ir más lejos en las carreteras de Castilla y León, que ocasionan fallecimientos y centenares de heridos. Sin embargo, desde el año 2014, los conductores son culpables. ¿Reír por el dictamen de una normativa trastornada, incluso descerebrada, que atenta contra la inteligencia? ¿Llorar por los heridos y fallecidos?
Con el amansamiento de animales silvestres, mediante una selección artificial, se ha conseguido transformar ciertos ejemplares; incluso generar algunos nuevos, contando con la ayuda de técnicas de procedimiento genético.
Es una sinrazón que hoy día existiera el mamut, salvo que sobreviniera una nueva época glaciar, que todo es posible. Por otra parte, en el océano Glacial Ártico viven miles de cachalotes, por no hablar de otras especies, cuyas heces, estos animales también defecan y ventosean, ricas en hierro, también eliminan CO2.
Curiosamente, se sabe que algunos alces y liebres americanas se están beneficiando del deshielo, que está acaeciendo en zonas árticas, gracias a que aparece alimento herbívoro necesario para su manutención; luego no todo es perjudicial.
¿Qué necesidad hay de ecologizar a las más de catorce mil especies de hormigas que habitan en este planeta terrestre? Menos mal que, por ahora, y que se sepa, no necesitan subvenciones publicas. Aunque, al tiempo.

Alfonso Campuzano

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