miércoles, 25 de octubre de 2017

MOLDEAMIENTO ANIMAL

Tratar de imponer la humanización de un compartimento estanco como el animal es olvidar la moderación de la naturaleza, aparte de ser un maltrato – Alfonso Campuzano


Siempre hay alguien que, sin razonar lo suficiente, esconde hechos que impiden ver la realidad como es el que la convivencia con animales suele tener consecuencias desastrosas, porque son compartimentos estancos, cuando cualquier bicho infeccioso, sobre todo virus, con peligro condicionalmente mortal, salta de una especie a otra, sin la cautela adecuada.
Si mantener contacto entre especímenes humanos transmite enfermedades infectocontagiosas, incluso letales, el mantenimiento cercano a las especies animales las multiplica, por muy vacunadas que estén.
Los animales, se quiera reconocer o no, son animales, además de irracionales, porque desconocen lo que son. Lo absurdo es emplear la palabra educación cuando se debiera decir adiestramiento, porque no es un ser humano. Tratar de humanizar a cualquier animal es traspasar la línea roja compartimental que la Naturaleza ha impuesto, de por sí, e inteligentemente, además de una forma más de maltratar.
Los animales de compañía crean en su dueño la responsabilidad de amaestrar y de cuidar físicamente, aparte de tener la obligación de impedir molestias a la vecindad; que no andar sueltos, sino atados, y muy cortos, controlando el recorrido de la correa, a cada instante, para no causar más de un accidente; solicitar permiso para mezclarse con personas del entorno, pues debe entender que cualquier humano puede ser alérgico o bien tener miedo de que le contagien una de las casi setenta enfermedades transmisibles a los humanos, aunque estén vacunados, como son enfermedades de la piel, ojos, oídos, urinario, reproductor.
Aunque se piense lo contrario, las mascotas poco amaestradas, la mayor parte, hacen con sus dueños lo que realmente les da la gana; les pasean; les dirigen, mediante gestos que jamás harían con otros humanos; les hacen recoger sus cacas, sobre todo perrunas, aunque siempre existen algunos desaprensivos que las abandonan para que las pisen sus vecinos.

                               

El calzado de calle opcionalmente puede cambiarse en el recibidor por otro de andar por casa, evitando introducir demasiados bichos, cosa que no puede hacer una mascota, añadiendo a los bichos idiosincrásicos hogareños otros, extraños y perjudiciales, como son los patógenos, que desarrollan enfermedades.
Cuando alguien de la especie humana manifiesta que un espécimen animal es su apoyo moral convendría hacérselo mirar para analizar si tal tiene una distorsión de la realidad. ¿Por qué las mascotas deben llevar un collar con correa y un bozal?
Desanima observar que, en general, alimañas y mascotas, pese a que son de utilidad, o bien son un provecho, no tienen derechos, porque no tienen obligaciones, estimulan mayor apasionamiento que los alumnos malogrados o los desempleados casi permanentes; mayor entusiasmo que la escasez de alimentos inducida por la especie humana en poblaciones con cotas elevadas de depauperación pueril e incertidumbre nutritiva; mayor afán que las cantidades descomunales de comida que se arrojan cotidianamente al vertedero, casi en adecuadas condiciones; mayor fervor que los enfrentamientos permanentes, que imposibilitan la distribución de alimentos.


Se pretende convencer publicitariamente, gastando millones de euros, o de dólares, que se puede empatizar con los animales, cuando es una actitud que no es mutua ni recíproca.

ALFONSO CAMPUZANO
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viernes, 6 de octubre de 2017

PLANETA AUTOSUFICIENTE


El clima, desde el comienzo de los tiempos, ha variado, y seguirá variando, cíclicamente hasta situaciones extremas – Alfonso Campuzano

Es de la chistera del meteorólogo, léase hombre del tiempo, cuando se observan sus explicaciones, tras haber estudiado datos diarios sobre la predicción del clima, de donde surgen borrascas, chubascos, incertidumbres, inclemencias, previsiones, tormentas, temperaturas de sube y baja que, aunque no se confirman siempre en el tiempo previsto, siquiera parcialmente, se pretende que así lo hagan, mientras el espectador alucina ante lo que le parece increíble veinticuatro horas después.
Donde más a gusto se siente el meteorólogo es hablando con énfasis, en tiempo pasado, es decir, de lo que en la jornada ha ocurrido, virtualizando lo que ocurrirá, sin sentirse muy convincente hasta pasado el día siguiente: no acierta casi nunca, no puede acertar, pero lo parece, pues la superficie terrestre está inundada por microclimas. Los modelos climáticos diarios, incluso semanales, son tan variables como los diferentes meteorológicos que los diseñan.
El planeta azul, desde cualquier estación espacial, tiene una forma parecida a una manzana con una superficie rugosa, que gira sobre sí mismo y alrededor del sol, tendiendo a calentarse y a enfriarse, dependiendo de la época de su existencia, porque los extremos climáticos, cíclicamente, han existido siempre. Actualmente, los seres humanos que lo habitan suman más de siete mil millones, sin contar el resto de las especies inferiores de sangre caliente, por lo que puede considerarse como uno de los factores causantes de la elevación de temperatura, a lo que habrá que adaptarse mutuamente.
El planeta azul es autosuficiente, tal que se autoabastece de todo lo que en él se alberga, tanto interna como externamente. Dispone de una superficie acuática, generadora de vida, que supone tres cuartas partes del total, con sus mares, océanos, tsunamis. Dispone de una superficie terrestre, que constituye la cuarta parte restante, con sus ríos, seísmos, volcanes, y de donde se extraen, por ejemplo, cosechas y minerales. Dispone de alimentos, casi infinitos, tanto en agua como en tierra, dispuestos a comerse unos a otros, desde la escala más inferior a la superior o humana. Dispone de todos los elementos necesarios para construir, y destruir, sin necesidad de buscar nada en el exterior, salvo ampliar lo conocido. Dispone, por último, de una superficie atmosférica con humedad, lluvia, niebla, nieve, presión, viento, que intervienen y organizan distorsionando todo lo que ocurre con el paso del tiempo, incluido el cambio del eje terrestre, dando lugar al cambio climático típico, o atípico, desde el comienzo de los tiempos.
No todo puede achacarse, porque sí, a la mano del hombre con la industrialización: tiene que haber algo más, muy difícil de resolver y, sobre todo, de explicar. Pretender frenar un cambio cíclico generado en la Naturaleza, a fuerza exenciones fiscales a empresas que sirven electricidad, gas, mediante la ayuda de impuestos que pagan los contribuyentes, es atentar contra la inteligencia, porque los políticos nunca han tenido intención de contribuir a la causa común, sólo dictar leyes que no cumplen, pero que hacen cumplir a los demás.
Hay que luchar por cambiar los recursos territoriales, cambiar los cultivos, hacer vergeles de desiertos, atraer el agua. Da igual que aumente la temperatura global si se ponen los medios en la agricultura y se olvida uno de la industria, que debe seguir su camino. Si las sombras son mayores que los claros, ante el previsible cambio climático atípico, lo adecuado es tomar ejemplo de aquellos países que, con recursos ínfimos, han logrado revertirlos.
Lo mismo que no se deben autorizar construcciones en vaguadas ni en lechos antiguos de ríos, aunque se construyan ilegalmente, por el alto riesgo de conducir a catástrofes. También deben evitarse construcciones de edificios en territorios donde las placas tectónicas confluyen y dan lugar a terremotos o bien construir los cimientos con técnicas antisísmicas.
Lo que ha ocurrido, ocurre, y ocurrirá, respecto a la alarma fijada en el clima, es algo natural y cíclico, algo propio de la Naturaleza, nada extraordinario. Sin embargo, es probable que una pequeña Edad de Hielo podría comenzar a gestarse, con fuertes fríos y ventiscas, que afectaría a todo el planeta en años venideros.

Alfonso Campuzano
             
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